Capítulo 3 El Dios de las Legiones Cuando Roma encontró una fe útil La historia oficial suele presentar a Roma como una civilización que conquistaba con espadas. Pero las espadas, por sí solas, jamás habrían sido suficientes. Ningún imperio puede gobernar millones de personas únicamente mediante el miedo. Las legiones podían tomar ciudades. Podían destruir murallas. Podían sofocar rebeliones. Sin embargo, una vez terminada la batalla surgía una pregunta mucho más difícil: ¿Cómo mantener unido un mundo tan vasto? Roma llevaba siglos buscando la respuesta. La encontró en los caminos. La encontró en las leyes. La encontró en el comercio. Y también la encontró en los dioses. Cuando las legiones avanzaron hacia Oriente, se toparon con cultos que resultaban extraños para los ciudadanos de la capital. Algunos desaparecieron sin dejar huella. Otros fueron absorbidos. Pero uno llamó especialmente la atención de oficiales, gobernadores y soldados. Mitra. No porque fuera el dios más p...
Capítulo 2 La República de Hierro: La Conquista de los Dioses Roma había nacido entre la sangre de dos hermanos. Ahora estaba a punto de descubrir algo mucho más poderoso que las espadas. La conquista. Durante generaciones, la joven república había luchado por sobrevivir entre pueblos vecinos que competían por las mismas tierras, los mismos recursos y los mismos dioses. Etruscos al norte. Samnitas en las montañas. Colonias griegas al sur. Tribus galas más allá de los Alpes. Nadie imaginaba que aquella ciudad construida sobre siete colinas terminaría dominando el mundo conocido. Pero Roma poseía una característica que la diferenciaba de sus enemigos. No conquistaba solamente territorios. Conquistaba identidades. Mientras otros pueblos veían extranjeros, Roma veía futuros ciudadanos. Mientras otros pueblos destruían, Roma absorbía. Mientras otros pueblos defendían una cultura, Roma aprendía a apropiarse de ellas todas. Aquella habilidad se convertiría en el arma ...