Pongamos serios El caso de la Desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa no es solamente una tragedia humanitaria: es una herida abierta que expone la posible arquitectura profunda de complicidad entre el Estado mexicano y el crimen organizado. A más de una década de los hechos, las preguntas centrales siguen sin respuesta: ¿quién ordenó desaparecerlos y por qué fue posible hacerlo? La versión oficial inicial impulsada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto —conocida como la “verdad histórica”— sostuvo que policías municipales entregaron a los estudiantes al grupo criminal Guerreros Unidos, quienes posteriormente los asesinaron e incineraron. Sin embargo, peritajes independientes demostraron inconsistencias científicas graves en esa narrativa. Lo más preocupante no fue solo la debilidad de la versión oficial, sino la aparente construcción institucional de una explicación para cerrar el caso rápidamente. Eso convirtió la investigación en sospecha. Una de las hi...
Política religion y su historia porque el que no conoce su historia está condenado a repetirla Geopolítica actual