Ir al contenido principal

⛓️Chavismo corrompido Maduro arrestado? a qué precio....,$$🇪🇨💲

Pongámonos conspiranoicos: el chavismo, la soberanía y el precio invisible del poder

Pongámonos conspiranoicos —solo por un momento— y miremos detrás del velo. No para afirmar verdades absolutas, sino para incomodar certezas. Porque la historia, cuando se observa sin consignas, rara vez es lineal.
Durante años, el chavismo sostuvo una narrativa férrea: soberanía irreductible, confrontación abierta con Estados Unidos, expropiaciones como símbolo de independencia y una retórica de resistencia que se volvió identidad. Un país sitiado, un proyecto político acorralado… y una dirigencia que juró no arrodillarse jamás. Esa fue la escena pública.
Pero entonces ocurre algo que, al menos, merece sospecha. En menos de 50 segundos —metafóricamente hablando— Estados Unidos entra en escena y, sin el despliegue de fuerza que el relato anticipaba, el desenlace parece sorprendentemente terso. No hay estampida, no hay captura televisada, no hay final trágico. Maduro y su familia, dicen, salen por la puerta grande. ¿Cómo se explica un final tan pulcro para una historia que prometía caos?
Aquí es donde el pensamiento conspiranoico no afirma: pregunta.
Si la soberanía era absoluta, ¿cuál fue el precio real?
Si la confrontación era total, ¿qué se negoció en la sombra?
Si el discurso era antiimperialista, ¿por qué el cierre parece un acuerdo elegante y no una derrota impuesta?
La historia reciente nos ha enseñado algo incómodo: los imperios rara vez actúan solo con bombas. A veces lo hacen con contratos, salvoconductos, cuentas congeladas que se descongelan, promesas de exilio seguro o silencios estratégicos. El poder moderno no siempre humilla; muchas veces compra salidas.
Y entonces la pregunta se vuelve más profunda, casi incómoda para cualquier ciudadano consciente:
¿Cuál es el precio de la soberanía cuando quien la representa puede negociarla?
No hablamos solo de Venezuela. Hablamos del concepto mismo de Estado, de la idea romántica del líder que “resiste hasta el final”. La historia está llena de discursos heroicos que terminan en pactos discretos. De líderes que incendiaron plazas públicas con palabras y apagaron el fuego en habitaciones privadas.
Tal vez el chavismo nunca fue solo ideología, sino administración del conflicto. Tal vez la expropiación no fue ruptura, sino moneda de cambio futura. Tal vez la tensión constante fue necesaria para mantener cohesión interna mientras, afuera del foco, se construía una salida “digna”.
Insisto: no aseguro nada. Pero tampoco creo en las coincidencias cuando el poder está en juego.
Porque si algo nos enseñan estos episodios es que la soberanía no siempre se pierde con invasiones; a veces se diluye en acuerdos que nunca veremos. Y el verdadero costo no lo paga el líder que se va protegido, sino el pueblo que se queda con las consecuencias.
En esta página solemos mirar detrás del velo no para dictar sentencia, sino para despertar la duda. Y hoy la duda es clara:
si el enfrentamiento era tan absoluto, ¿por qué el final fue tan cómodo?
Tal vez el mayor acto de dominación no fue la entrada de Estados Unidos, sino la aceptación silenciosa de que la soberanía, al final, también puede negociarse.
Pongámonos conspiranoicos.
A veces, la verdad empieza justo ahí. 🤔

Desde mi trinchera aclaro que nunca tuve apoyo a Maduro pero vender el petróleo 🛢️ de un país es justo?

Me encantaría las personas de Venezuela que leen este blog me den su opinión 

joadsari@gmail.com

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Las Cruzadas y su irónica muerte en el nombre de Dios

Las Cruzadas: Muerte en el Nombre de Dios Las Cruzadas fueron una serie de campañas militares entre los siglos XI y XIII, impulsadas por la Iglesia católica con el pretexto de recuperar Tierra Santa del dominio musulmán. Sin embargo, más allá del discurso religioso, estas guerras sirvieron para fortalecer el poder papal, expandir la influencia europea y desatar un derramamiento de sangre sin precedentes en nombre de Dios. 📜 Contexto: La Guerra Santificada A finales del siglo XI, el Imperio Bizantino enfrentaba la amenaza de los turcos selyúcidas, quienes habían conquistado Jerusalén y restringido el acceso de los cristianos a la ciudad sagrada. En 1095, el papa Urbano II convocó a la Primera Cruzada, promoviendo la idea de que luchar contra los musulmanes garantizaba la salvación del alma. La Iglesia usó la fe como arma de reclutamiento, prometiendo indulgencias (perdón de pecados) a quienes se unieran. Con esto, logró movilizar a miles de soldados, campesinos y nobles en una guerra s...

El día que cambio el mundo concilio de Nicea

Nicea: El día que se inventó a Cristo para conquistar el mundo Introducción: El nacimiento de un dios político El año 325 d.C. no solo marcó el inicio del cristianismo imperial. Marcó el nacimiento de una figura moldeada a la medida del poder romano: Jesús de Nazaret, no como el hombre, el rabino o el revolucionario, sino como el "Hijo de Dios", una imagen construida para centralizar la fe y, con ella, unificar un imperio al borde del colapso. El Concilio de Nicea no fue un debate espiritual; fue un proyecto geopolítico. El contexto: Un Imperio fragmentado necesitaba unificarse Constantino entendía algo que muchos líderes religiosos aún niegan: la religión es la herramienta más efectiva para someter voluntades sin levantar la espada. Roma se estaba desmoronando: guerras internas, sectas rivales, caos cultural. Había cientos de interpretaciones de Jesús: algunos lo consideraban divino, otros un profeta, y otros ni siquiera creían que hubiera...

Ernesto Guevara Che

Che Guevara: El sociopata que pudo haber sido peor que Castro Ernesto "Che" Guevara, para muchos un símbolo de rebeldía y justicia social, fue en realidad un hombre que demostró tendencias claramente sociópatas, una obsesión peligrosa con la violencia y una visión del mundo que, de haberse materializado en su totalidad, habría sido igual de nefasta —o peor— que la de dictadores como Adolf Hitler o Stalin. La diferencia entre Guevara y Castro no fue ideológica, sino de oportunidad. Mientras Fidel tenía el don de la política y la manipulación, el Che tenía el fanatismo ciego, el hambre de sangre y la frialdad quirúrgica de un inquisidor moderno. Su paso por la Revolución Cubana dejó claro que no le temblaba la mano para fusilar a quien no se alineara con su visión marxista radical. Basta con revisar su historial en La Cabaña, donde firmó ejecuciones sin juicio justo, como si se tratara de un juego de limpieza ideológica. Muchos lo llaman médico, pero fue un médico q...