Jalisco en llamas: ¿Detenci贸n hist贸rica o narrativa conveniente?
Guadalajara, Jalisco, amaneci贸 entre humo, sirenas y caos. La versi贸n que comenz贸 a circular fue contundente: Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, l铆der del C谩rtel Jalisco Nueva Generaci贸n (CJNG), habr铆a sido detenido en un operativo de alto nivel.
En cuesti贸n de horas, el estado se convirti贸 en escenario de violencia coordinada: veh铆culos incendiados, negocios atacados, bloqueos en carreteras y un protocolo de seguridad activado a nivel estatal y federal. El fuego no solo consum铆a autos, tambi茅n consum铆a la estabilidad p煤blica.
M茅xico entr贸 en alerta. Las fuerzas armadas desplegaron refuerzos. Se habl贸 incluso de la participaci贸n de agencias de Estados Unidos en la operaci贸n. Seg煤n versiones extraoficiales, habr铆a existido cooperaci贸n bilateral en inteligencia y log铆stica.
Pero entonces surge la pregunta inevitable.
¿D贸nde est谩 el video de la detenci贸n?
¿D贸nde est谩 la imagen del traslado?
¿D贸nde est谩 el rostro del hombre m谩s buscado del pa铆s bajo custodia?
En tiempos donde cualquier operativo menor se transmite casi en tiempo real, resulta llamativo que no exista evidencia visual clara de un evento de esta magnitud. No hay conferencia con presentaci贸n formal, no hay im谩genes oficiales mostrando el supuesto momento hist贸rico.
El silencio visual abre espacio a la duda.
La escena recuerda inevitablemente el caso de Osama bin Laden. Se anunci贸 su muerte como una victoria global contra el terrorismo, se celebr贸 en plazas p煤blicas, se ondearon banderas… pero nunca se mostr贸 el cuerpo. La narrativa fue m谩s poderosa que la prueba. El orgullo nacional —americano en aquel caso— se impuso sobre la exigencia de evidencia p煤blica.
Hoy, algo similar parece repetirse. Una detenci贸n que desata violencia, que moviliza a un pa铆s entero, que involucra —seg煤n versiones— a Estados Unidos… pero que carece de confirmaci贸n tangible ante los ojos del ciudadano com煤n.
La pregunta no es si el operativo ocurri贸.
La pregunta es por qu茅, en una era de sobreexposici贸n medi谩tica, un evento de esta dimensi贸n carece de transparencia visual.
Mientras tanto, los ciudadanos pagan el precio inmediato: negocios quemados, familias en incertidumbre, ciudades paralizadas.
Si la ca铆da de un l铆der criminal representa un triunfo del Estado, ¿por qu茅 no se presenta con claridad absoluta?
Y si no hay claridad, ¿qu茅 es lo que realmente estamos celebrando?
La historia demuestra que muchas veces el relato oficial es m谩s fuerte que la realidad comprobable. Y cuando el fuego se apaga, lo que queda no solo son cenizas… sino preguntas.
A quien quieren enga帽ar 馃...?
Entre Ceja y Oreja.
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