LOS DIOSES OLVIDADOS
CAPÍTULO 1 — EL MUNDO ANTES DE YAHVÉ
Antes de hablar de la rebelión, tenemos que regresar mucho más atrás.
Mucho antes del cristianismo, antes de las iglesias y siglos antes de que existiera una Biblia reunida como la conocemos hoy, el antiguo Cercano Oriente estaba lleno de religiones, templos y dioses.
En Mesopotamia se veneraba a Anu, Enlil, Enki, Inanna y Marduk.
En Egipto reinaban Ra, Osiris, Isis y Horus.
En Canaán encontramos a El, Baal, Asherá, Yam y Mot.
En Moab estaba Quemos.
En Amón, Milcom.
Eran religiones antiguas, anteriores al cristianismo por muchos siglos.
Y aquí comienza lo interesante:
algunos de esos nombres y conceptos no desaparecieron completamente. Sus ecos quedaron registrados dentro del propio Antiguo Testamento.
La Biblia menciona a Quemos como dios de Moab, a Milcom como divinidad relacionada con los amonitas y a Baal como una de las principales divinidades rivales de Israel.
Pero hay algo todavía más profundo.
El Antiguo Testamento conserva expresiones como “hijos de Dios”, “asamblea divina” y “Dios Altísimo”.
En Salmos 82:1, por ejemplo, encontramos a Dios situado en medio de una asamblea divina.
En Deuteronomio 32:8-9, una antigua tradición textual habla de El Elyón, el Dios Altísimo, repartiendo las naciones entre los “hijos de Dios”, mientras Yahvé recibe a Jacob como su parte.
Esto no significa que la Biblia esté diciendo simplemente que todos esos dioses eran reales. Significa que sus autores escribían dentro de un mundo religioso donde existía la idea de una esfera divina poblada por diferentes seres celestiales.
Y aquí aparece una figura fundamental:
EL
En la antigua religión cananea, El era una deidad suprema y estaba asociado con una familia divina. Los textos de Ugarit, descubiertos en la actual Siria, nos permiten conocer parte de aquella religión que existió siglos antes del cristianismo.
Yahvé, en cambio, aparece en las tradiciones bíblicas con características propias y relacionadas originalmente con el sur del antiguo Levante. Con el paso del tiempo, Yahvé y El fueron identificándose dentro de la religión israelita, hasta que Yahvé terminó ocupando el lugar del Dios supremo.
Pero entonces surge una pregunta que nos acompañará durante toda esta serie:
¿Quién era Yahvé antes de convertirse en el Dios único de Israel?
Porque si existían El, Baal, Asherá, Quemos, Milcom y otros dioses alrededor de Israel...
¿Estamos observando simplemente diferentes religiones antiguas?
¿O estamos viendo los restos de un antiguo sistema religioso que la Biblia transformó y reinterpretó?
Y todavía falta lo más extraño.
Porque el Antiguo Testamento no solamente habla de dioses de otras naciones.
Habla de hijos de Dios, seres celestiales, una asamblea divina, guerras entre poderes y criaturas que descienden del cielo.
Ahí comienza nuestra verdadera historia.
ANTES DE LA REBELIÓN, HABÍA UN MUNDO DE DIOSES.
Y en el siguiente capítulo conoceremos al personaje que podría estar en el centro de todo:
EL — EL PADRE DE LOS DIOSES.
Continuará…
Esta serie estudia las religiones del antiguo Cercano Oriente y su relación histórica y literaria con las tradiciones del Antiguo Testamento. No parte de la idea de que la Biblia “copió” necesariamente a otras religiones; investigaremos los paralelos y dejaremos que las fuentes hablen.
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